mermelada de moras silvestres

Los primeros ejemplos de esta preparación se remontan a la Antigüedad. En Grecia, el membrillo se conservaba con miel en vasijas de barro cocido.

Antes de empezar

Coste de la receta: €

Tiempo de preparación: 2 h

Dificultad: baja

Ingredientes

1 kg de moras silvestres

Zumo de medio limón

350 g de azúcar moreno

Hasta un sobre de gelificante para mermelada casera Dr. Oetker®

Utensilios

Pasapurés (chino)

Cazo

Batidora

Tarros

Mermelada de moras silvestres

Las moras silvestres tienen muchas semillas y maduran de forma irregular. Es necesario tomar precauciones para que la mermelada no quede áspera.

Recolección

  1. Llevar guantes de látex, polvos de talco y ropa protectora. Si cuesta ponerse los guantes, usar una pequeña cantidad de polvos de talco.
  2. Escoger únicamente moras maduras. Descartar los restos vegetales.

Elaboración

  1. Reservar la fruta en el frigorífico unas horas para que se enfríe.
  2. Lavarla con delicadeza, eliminar los tallos y otros restos vegetales y dejarla escurrir.
  3. Verterla en un cazo amplio, añadir el zumo de limón y el azúcar moreno y mezclar. Dejar reposar una hora para que la fruta suelte su jugo.
  4. Transferir el cazo al fuego y calentarlo, removiendo de vez en cuando, hasta que la fruta rompa a hervir.
  5. Retirar el cazo del fuego y pasar la preparación por el pasapurés.
  6. Recoger en el cazo el líquido filtrado.
  7. Con la pulpa y las semillas que han quedado retenidas, añadir una pequeña cantidad de agua hirviendo y triturar hasta obtener un puré. Pasarlo por un colador de malla fina con ayuda de las varillas pequeñas. Incorporarlo al cazo.
  8. Pesar el puré resultante para calcular la cantidad necesaria de gelificante.
  9. Devolver el cazo al fuego. Añadir el gelificante y remover hasta que el preparado vuelva a hervir.
  10. Comprobar el punto: verter una cucharadita de mermelada en un plato. Pasar el dedo por el centro: si los dos lados de la mermelada permanecen separados y no vuelven a unirse, ya está en su punto.

Conservación

  1. Con la mermelada lo más caliente posible, repartirla en tarros de cristal de cierre hermético.
  2. Cerrarlos inmediatamente y colocarlos boca abajo mientras se enfrían. Esto favorece la formación del vacío.

Bien cerrada, la mermelada aguanta meses fuera de la nevera.